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26 jun 2010

Por pelotas, la ley del más fuerte. Alicia Garrigó




Los niños se pelean en el patio, el tiempo es muy rápido para ellos , su nivel de ira sube hasta lo incontrolable, afloran golpes y lágrimas y explicaciones,ha sido él ,argumentan:
-Seño, el me ha dicho….y yo entonces ( aquí tenemos un niño , llorando,nervioso, dolido…)

Otro interrumpe rápidamente.
-Yo no he sido,el me ha empujado , y yo, le he dado una patada, porque él se lo ha buscado.
Las niñas a coro te explican con detalle que no eran dos ,sino cuatro y todo por culpa del futbol, mejor dicho de querer ganar un partido a toda costa.

Esto es bastante habitual en los juegos competitivos,donde lo importante no es jugar, sino ganar a cualquier precio,se olvidan de su mejor amigo por un minuto de gloria, y son capaces de decirte la verdad a medias,o la mentira entera,con el fin de seguir jugando o ganando.

Los haces parar, esperar , los tranquilizas y vuelves a empezar ,la pregunta final es siempre la misma:

¿Jugamos para pasarlo bien o para enfrentarnos?

Todos saben la respuesta que toca.

Pero solo algunos, son capaces de reconducir la actitud y el conflicto,es por ello fundamental, enseñarles desde bien pequeños, a que en un equipo todos son importantes, nadie imprescindible y que para ganar o ganan juntos o pierden todos.

Cuando trabajas como maestra te manejas cada día y más de una vez con “peleas de todo tipo”, lo que tienen los niños a su favor es que al rato, la mayoría, se han olvidado, se han perdonado y…¡A otra cosa mariposa!

En la escuela tradicional, se practicaban los castigos ejemplares, TODOS CASTIGADOS, un sistema injusto y que no gestionaba el conflicto por ningún lado.

La razón nunca es única y las habilidades sociales tan necesarias en la vida, se han de mejorar con la reflexión conjunta y la alfabetización y conciencia emocional.

El :-Por pelotas, la ley del más fuerte, del más camicace, proporciona “bienestar al dente”dura lo que dura, dura y en un plis-plas, todo se resquebraja.

24 jun 2010

Educación en imágenes.

Una amiga con sentido del humor.Me envia esta imagen digna de REFLEXIÓN.

Val a dir que seguim patint "les Maragallades" i estem per avaluar en competències al Departament, que s'està lluint,retallant recursos tan com pot i enforntant la Comunitat Educativa.

11 jun 2010

Cooperación versus competición. Pedagogia Social por Alicia Garrigó


Pedagógicamente, partiendo de la diversidad de las aulas, donde se refleja la realidad social del territorio, los docentes hemos observado diferencias sustanciales entre las diferentes competencias del alumnado.

Actuando desde la creencia que la INCLUSIÓN y la PARTICIPACIÓN, son metodologías que proporcionan la co-responsabilidad, el sentimiento de pertenencia al grupo y por tanto la cohesión social y la convivencia.

Constatamos que impulsar los métodos competitivos, es impulsar la exclusión de las mayorías diversas y reales que representan el entramado social.

Por el contrario el fomento de la coordinación y la cooperación desde la temprana infancia, sirve para impulsar la responsabilidad social y permite crear redes sociales de ayuda mútua en el aula.

Podemos esperar 30 años más para que la ciudadanía participe de forma activa en la sociedad, o aprovechar otras experiencias.
La coordinación será un método más lento, pero capaz de involucrar a tod@s.   Y es sin duda para muchos la mejor opción.
Por otro lado,la competición fomentará la carrera del ganador, donde unos cuantos llegarán a algún sitio, quizás mejor o más importante, pero es el fomento claro de la exclusión.donde para llegar a la cima más alta, a los mejores resultados, voy a dejar de tener compañeros, para tener rivales.
Fomenta las desigualdades y transtorna la convivencia.

8 jun 2010

Alejandro Dolina




La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.

En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: "....haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos....."

Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas. Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.

¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.

A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.

Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.

Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.

Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando "Desde el Alma" sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro. Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa. Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.

Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno. No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable. ¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!

El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. "Nunca termina uno de aprender" reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.

Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. 

Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.

Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc.

Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.

Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.

Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.

De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.

Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.

"Aprenda a tocar la flauta en 100 años".
"Aprenda a vivir durante toda la vida".
"Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje".

6 may 2010

Els Objectius del Mil.lenni



















Em dedico professionalment a l’ensenyament, i dintre d’aquest ámbit, sóc tutora de diferents grups.

Em preocupa seriosament, la transmissió de valors que la nostra societat en continu canvi, no s’acaba de decidir o implicar, per aconseguir que el nostre alumnat,surti de l’escola primària amb unes capacitats bàsiques per saber anar pel món , entenent que formen part d’ell i en aquest sentit hi ha valors ineludibles, en la tasca de tutoria.
La solidaritat, el respecte a la diversitat, la tolerància, la participació...

Aquest va estar un treball compartit, viscut i entès per l’alumnat de Cicle Superior.

Els Objectius del Mil.lenni, 8 mínims requeribles per a tothom.