Una lástima.
Confiaba que el poniente portará una brisa, pacifica y paciente.
Y en un suspiró, al oido muy bajito una mariposa le susurró.....tranquila, lo que es hoy.....
no será mañana.

A veces SOLO algunas veces la princesa de las mariposas se enfurruñaba, sobre todo cuando, alguien se creía que no era trabajadora, o la trataban de inocente.
Pensaba que ser pequeña, tener buen humor y confiar en la gente (antes de que se demuestre lo contrario), no le parecían motivos, para tratarla de BOBA, BOBISIMA. BOBA.
Y la princesa cuando se enfadaba tenía muy mal genio, tanto que nadie se esperaba aquel cejo arrugado y aquel mutismo en el que se sumía.
Ella sabía que estaba a punto de MORDER y sabia,que en estos momentos debía contar hasta 10, para no decir una barbaridad.
Con el tiempo aprendió que tenía que contar hasta 1.000 y si podía subirse a los MOLINOS , (sin romper nada, claro está) respirar muy hondo y de bajada en la ermita de Santa Lucia recoger un poquito de Tomillo y guardarse de tirar las piedras, que había recogido y guardaba en el bolsillo.


Erase una princesa del pueblo y .............para el pueblo.
Le dolía el mundo, le dolia el dolor propio y el ajeno, sentía que tenía una misión que cumplir.
Era princesa de nacimiento, algo que aborrecía por completo.
Renegando de su linaje SIEMPRE, se sentía responsable del mundo, y para ella era tan fácil hacer sitio en el territorio por los excluidos y desprotegidos, que no podía entender de ninguna manera que en un mundo donde se quemaban cosechas, donde a todos les sobraba de todo................en otro continente hubiera hambre dolor y desconsuelo.
Los demás no la entendían, la simple generosidad en el mundo de la princesa no era lógica ni normal, se vivía en un mundo de envidias y conflictos de posturas de poder que generaban miedo.
Alicia Garrigó Giralt